Salando las heridas
Los Redonditos de Ricota.

Saliste ya mil veces
de la pista a respirar
a reclutar, bien maquillado
y ocultando tu lunar.
Un día el bote volcó
y el premio a pique se fue.
Todos te daban por muerto
y vos allí en mi remolque
sin luz, como un polizón.
Mirá qué tipo espeso
sumiso como un guiso más
un vago de mil caravanas
a punto de quedar a pie.
Fundiendo plomo lográs
chorros de oro cochino
en besos de lo más desnudos
pero el café con tu suerte
se enfría en mi mesa fría.
Salando las heridas
jodiste a todo Cristo y más...
a boluditos de la luna
y tipas porno-nazi look.
Tu lengua se derrite
en modas de la rabia de hoy
cuando enfermás con tanta gana
cerrás las filas del dolor.
Apuntamos a tu nariz
hundimos tus pómulos
y vos resplandecías
no te quedó sueño por vengar
y ya no esper s que te jueguen limpio
nunca más